El chiste es cocinar, vol. VI, “Las niñas del curry”

Hace unos meses una buena amiga anduvo de viaje por la India y aquellos lares. Me convertí en su fiel seguidor en todas las redes sociales habidas y por haber en las que publicaba fotos y demás aventuras que se iba encontrando por ahí. En alguno de esos diálogos que se dan entre comentarios y pies de foto acordamos que traería un poco de curry de aquellas tierras para cocinarlo a su vuelta, y después de meses de postergar lo impostergable, ella y su hermana (las niñas del curry) se convirtieron en las anfitrionas de la noche.

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La cocina india es muy parecida a la mexicana en cuanto picor y sabores fuertes. Al escuchar la palabra “curry” nos viene a la mente una salsa súper especiada y que acompaña diversas carnes; algo así como el mole pero en versión asiática. El curry en realidad es una mezcla de especias, que también se conoce como “garam masala” y se prepara a base de comino, clavo, cardamomo, pimienta negra, nuez moscada y canela, aunque en realidad cada quien puede preparar su propio masala, insisto, algo así como el mole. Con el curry que trajo preparamos una pollo tikka masala. El pollo tikka masala es una receta originaria de la India y el suroeste de Asía. A pesar de estar a kilómetros de distancia y debido a la colonización inglesa en esas tierras, el guiso es muy popular en las calles y restaurantes británicos, tanto así que se ha considerado uno de sus platillos típicos.

En esta sexta versión de “El chiste es cocinar” contamos con la presencia de otros dos amigos cocineros, el ingenio brotó e improvisamos varias recetas en el momento; tal fue el caso del tikka masala, el arroz, una segunda salsa agridulce para el pollo y el postre.

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Aquí los pasos:

Dificultad:

Como todo en la cocina, es cosa de paciencia. No hay que comer ansias.

Ingredientes:

– ½ kg de pechugas de pollo aplanadas

– 2 dientes de ajo

– ½ cebolla

– 4 jitomates

– 1 cda. de jengibre

– 2 cdas. de curry o garam masala

– 2 yogurts naturales

– Sal y pimienta

Preparación:

– Enjuagar el pollo y filetearlo a manera de fajitas.IMG_0300

– Filetear la cebolla, picar los ajos, picar el jengibre y trocear los jitomates.

– En un sartén agregar mantequilla (la mantequilla le da consistencia a nuestra salsa) y freír la cebolla y los ajos. Salpimentar y agregar una pizca de azúcar para que la cebolla caramelice.

– Agregar los jitomates y el curry o garam masala. Revolver todo muy bien.

– Licuar la mezcla de jitomate, cebolla, ajo y especias. La consistencia debe ser medio espesa y los olores similares a estar a orillas del paraíso.

– Salpimentar las fajitas de pollo y freírlas en una olla. Ya que esté bien cocido agregar la mezcla y cocinar un poco.

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– Agregar los yogurts.

– Rectificar sazón, se puede agregar un poco más de curry pero eso ya depende del gusto de cada quien.

 

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El chiste es cocinar, vol. V, “Pasta carbonara”

Me da pena decir que, a pesar de que estudié gastronomía, no sabía que la carbonara iba con huevos y no con crema. Me mantuve en esa mentira hasta que viví con italianos, ellos fueron los encargados de liberarme de esa mentira y así doy fe y legalidad al dicho aquel que dice que uno aprende más de la vida que de la escuela. Viviendo con ellos me di cuenta de muchas realidades que rodean a la cultura gastronómica de dicho país y fue en la Italia misma en donde encontré toda la inspiración y un mensaje importantísimo alrededor de la comida: cocinar y comer para departir y no para sobrevivir.

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En esta quinta edición de “El chiste es cocinar” preparamos pasta carbonara como cualquiera de nuestros fratelli d’Italia la hubiera cocinado. Utilizamos fusilli pero en realidad uno puede hacerla con el tipo de pasta que le venga en gana. Algo que tengo que confesar es que después de cuatro reuniones a cocinar y cenar, me da gusto ver que los participantes (mis amigotes) cada vez se notan más participativos y entusiastas al respecto, eso quiere decir que estoy haciendo bien las cosas. O no. Pero sea lo que sea, fue la primera vez que nos sentamos en forma, a cenar en una mesa bien puesta, “como dios manda”, con los alimentos al centro y con una buena cerveza o copa de vino en la mano.

Al momento de hacer las compras improvisamos ingredientes para una ensalada express. Aquí los pasos para todo esto:

Dificultad:

Tan fácil que no la vas a volver a pedir en ningún restaurante

Ingredientes:

Para la pasta (4-5 personas):

– 500 grs. de fusilli o la pasta de su preferencia

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– 150 grs. de tocino

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– 6 huevos

– 100 ml. de crema

– ½ cebolla

– Quesito parmesano

– Sal y pimienta

Para la ensalada y el aderezo:

– Lechuga

– Peras

– Mango

– Quesito de cabra

– NuezIMG_8521

– Miel de abeja

– Vinagre balsámico

– Aceite de oliva

– Sal y pimienta

Preparación:

1.- Poner a hervir agua en una olla, más o menos como litro y medio. Una vez que esté hirviendo, añadir una buena cantidad de sal. Tanta sal que al probarla nos imaginemos que nos revolcó una ola en el mar.

2.- Picar la cebolla.

3.- Picar el tocino.

4.- Tomar los huevos y separar las claras de las yemas. Reservar las yemas.
IMG_85175.- Rayar el queso parmesano

6.- Mezclar las yemas con la crema y el queso parmesano (cantidad de queso al gusto) e incorporar bien. Esto va a fungir como la salsa de nuestra pasta.

7.- Cocer la pasta en el agua salada hirviendo.

8.- Poner aceite de oliva en un sartén y sofreír la cebolla. Una vez que esté bien sofrita añadir el tocino picado.

9.- Ya que la pasta esté cocida, colarla y regresarla a la olla caliente. Añadir el tocino con la cebolla y por último la salsa (yemas/crema/parmesano). Mezclar e incorporar todo muy bien. El calor de la pasta, la olla, la cebolla y el tocino van a cocer la yema del huevo para darle esa consistencia de salsa que estamos buscando.

10.- Rectificar sazón y servir con la ensalada.

Ensalada:

1.- Lavar las peras y los mangos.

2.- Desinfectar la lechuga.

3.- Filetear la pera y picar el mango. Trocear la lechuga.

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4.- Moler o picar la nuez.

5.- Hacer bolitas de queso de cabra (ojo, tiene que estar frío para que no se bata todo) y pasarlas por la nuez picada.

6.- Para el aderezo hay que poner vinagre y miel de abeja en un bowl, batir e incorporar aceite de oliva en hilo. Salpimentar.

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El chiste es cocinar, vol. IV, “Bagels de salmón en lata. En vivo y a todo color”

El pasado 18 de mayo se llevó a cabo en Querétaro  el INDIGENTE. Una especie de tianguis/bazar/mercado en el que expositores tanto locales como de ciudades como Puebla, Guadalajara y D.F. mostraron una amplia gama de productos y propuestas en torno al diseño, moda, música y lo que a este blog le concierne, la gastronomía.

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Tuve la dicha de ser partícipe de dicho acontecimiento en un stand con mis colegas de El Gastronauta. En él, lo que hicimos fue dividir el horario e ingeniamos pequeños eventos en los que la comida y la bebida nunca hicieron falta.

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A eso de las 4:45 de la tarde, con un sol radiante y un calor infernal, entré a escena e hice lo que mejor sé hacer con “El chiste es cocinar”. La idea consistía en hacer unos bagels de salmón para 10 personas pero debido a la concurrencia del evento, tuve que romper mis reglas y regalar comida a todos los incautos que no se habían apuntado a la dinámica pero que de igual manera observaban el proceso con curiosidad y un poco de ansía… digo, no siempre ves a un tipo cocinando en medio de ropa, accesorios y joyería.  Como ya lo mencioné arriba, el menú constaba de bagels de salmón, pero en lugar de ser el salmón ahumado y en lonchas que todos conocemos, preparé una carne con salmón de lata, como si fuera hamburguesa. El bagel iba untado con un queso-crema de chipotle y un poco de arúgula para darle frescor al bocado.

He aquí el proceso:

Dificultad: Medía tirándole a difícil, pero todo depende de que tan buenos seamos manipulando alimentos directamente con las manos.

Ingredientes:

Para 3 bagels

– 3 bagels

– 2 latas de salmón en aceite

– 2 huevos

– ½ cebolla

– Una pizca de pan molido

– Arúgula

– Sal y pimienta

– Aceite de olivo

– Harina

Para el queso-crema

– 1 paquete de queso-crema
– Un par de chiles chipotle  

Preparación:

1.- Cortar los bagels por mitad y de manera horizontal.

2.- Picar la cebolla muy muy finita y acitronarla.IMG_7107

3.- Drenar las latas de salmón y mezclarlo en un bowl con los huevos, la cebolla picada y la pizca de pan molido. Salpimentar.

4.- Tomar porciones de la mezcla con la mano y dar forma de hamburguesa. Primero en círculos y luego ir aplanando poco a poco.

5.- Enharinar alguna superficie por la que vayan a pasar las carnes y después cubrirlas con un poco de harina por ambos lados.

6.- Calentar aceite en un sartén y una vez que esté lo suficientemente caliente agregar las carnes para que sellen.

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7.- Una vez selladas y con consistencia, voltear con cuidado para evitar que se desparramen todas y quedé un picadillo de salmón.

8.- Para el queso-crema no hay que hacer nada más que mezclarlo con chipotle previamente picado.

9.- Pasar las mitades de bagel por el tostador para calentarlo un poco. Untar una mitad con el queso-crema, poner encima la carne, luego un poco de arúgula y cubrir con la otra mitad de pan.

10.- Disfrutar sin control mientras reflexionamos acerca de todas las propiedades y beneficios que ofrece el salmón, Omega-3, por ejemplo.  

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El chiste es cocinar, vol. III, “De Chile para el mundo”

Uno de mis mejores amigos está por mudarse a Chile, a Santiago, para ser exactos. De fiesta en fiesta, de bar en bar y entre cervezas llevamos como dos semanas despidiéndonos de él, pero creo que un adiós no es considerado como tal si no existe un banquete digno de la persona en cuestión. Esta vez el chiste no era cocinar, sino despedirnos. Para eso decidí que sería una maravillosa idea cocinarle algo oriundo del país en el que va a residir el próximo año. Un platillo típico chileno que al probarlo por allá nos pueda decir si lo que hicimos aquí fue una porquería o si el sabor se acerca aunque sea un poco al original.

Para esta receta tuve que hacer una profunda investigación y una buena amiga chilena me la compartió. La leí, la analicé y literalmente hice lo que entendí con un poco de mi cosecha: un pastel de choclo mexicanizado. El “choclo” no es nada más y nada menos que como se le llama al elote en ese país. La receta original lleva piezas enteras de pollo y no en “fajitas” y por supuesto que no lleva aderezo de chipotle, además que servimos todo en platos de plástico y tomamos vino en vasos desechables. ¡Que viva la cocina sin pretensiones!

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Dificultad:

Tranquilo, weón. Es cosa de seguir bien las instrucciones, ¿entendís? ¿comprendís?

Ingredientes:

Para 6 – 7 personas

– 1 bolsa de granos de elote (choclo)

– 1 kg de carne molida

– 500 gr. de pechugas de pollo aplanadas

– 4 huevos

– 1/2 cebolla

– 2 dientes de ajo

– albahaca

– chipotle

– mayonesa

– sal y pimienta

Preparación:

1.- Licuar los granos de elote con un poco de leche para que quede una especie de pasta. Ni muy líquida, ni muy sólida. Añadir un poco de albahaca picada y revolver.

2.- Picar la cebolla y el ajo. Reservar.

3.- Cocer los huevos hasta que queden “duros”. De esos que nos mandaban de lunch cuando eramos niños. Para esto hay que poner agua a hervir con una pizca de sal, añadir los huevos y dejar que se cuezan por unos 10 minutos. Ya que estén cocidos, pasarlos a agua fría para frenar la cocción y pelarlos y picarlos.

4.- Freír la cebolla y el ajo. Añadir la carne molida y sazonar.

5.- Salpimentar las pechugas de pollo, asar aparte y filetearlas tipo “fajitas”.

6.- En un recipiente de vidrio poner hasta abajo la carne molida, luego las fajitas, el huevo picado y por último la pasta de choclo (elote).

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7.- Hornear por un tiempo aproximado de 30 minutos o hasta que el elote tenga ese color dorado que tanto nos gusta.

8.- El aderezo de chipotle es opcional. Para prepararlo sólo hay que licuar un par de chipotles con mayonesa y servirlo a un lado, a manera de salsa/dip.

9.- Disfrutar y al mismo tiempo pensar en lo divertido que sería viajar y comer por toda Sudamérica.


El chiste es cocinar, edición especial desde Canadá, “Tortilla española… no tan española”

Por Mario García

Cuando era un niño e iba a casa de mis abuelos a comer el almuerzo los fines de semana, era tradición que mi abuelo, quien por lo general no cocinaba entre semana, tomara el mando de la cocina y le diera a su esposa un poco de merecido descanso. Estas comidas, debido a la libertad de tiempo que por lo general se encuentra en sábados y domingos, se prolongaban en duración sin el atropello de otros quehaceres más que el momento de comer. La tradición pasó de mi abuelo a mi madre, quien, durante mi juventud siempre insistió en preparar desayunos que no fuesen cereales o licuados, particularmente los fines de semana. Y ahora conmigo, en mi emancipada vida tanto de mi familia como de mi país, me encuentro con placer varios días de la semana picando ajo y cebolla para preparar mi muy particular torta española antes de empezar el día.

Este platillo, que por lo general sólo incluye papas, huevos y cebolla, ahora se adapta a mi vida, no sólo para satisfacer una dieta más saludable, sino para encontrar en el sabor un poco de mi hogar. Dado que no puedo comprar el mismo producto aquí en Canadá que en México, satisfago mi antojo con los alimentos que mi presupuesto y los mercados me permiten. Por ejemplo, me gustaría añadir chorizo a la comida, pero como no hay buen chorizo, opto por un salami picoso, o en vez de chile picado, utilizo pimiento rojo y un poco de cajun. Aquí las opciones son ilimitadas siempre y cuando no se exceda el diámetro del sartén.

A continuación les presento una torta no tan española que preparo con frecuencia:

 

Ingredientes:

Para 4 personas

–      8 o 10 huevos (dependiendo de cuanto coman los invitados)

–      200 gr. de salami (chorizo sería ideal)

–      1/2 cebolla

–      2 dientes de ajo

–      3 manojos de espinaca

–      175 gr. de queso Oaxaca (en mi caso yo uso cheddar porque no me queda de otra)

–      3 papas grandes

–      Aceite de oliva al gusto

–      Sal y pimienta al gusto

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Preparación:

1.- Cortar las papas en trozos pequeños y hervir hasta que estén bien cocidas.

2.- Picar finamente el ajo y la cebolla

3.- Picar el salami en trozos pequeños y junto con el ajo y la cebolla freír en el sartén a fuego lento (con esto la cebolla y el ajo sudan y el salami suelta su exceso de grasa)

4.- Batir todos los huevos hasta obtener una substancia homogénea

5.- Remover la cebolla, el ajo y el salami y añadir las papas calientes

6.- Verter los huevos al sartén y colocar encima trozos de queso y la espinaca

7.- Tapar el sartén y mantener el fuego bajo (Si fuera una escala del 1 al 10, 3 o 4 sería lo ideal)

8.- Después de 10 a 15 minutos aprox. los huevos ya deben estar bien cocidos y la torta debe de verse bastante esponjosa.

9.- Comer con cuidado pues el centro debe de estar bastante caliente


El chiste es cocinar, vol. II, “Margarita, la diosa de la pizza”

Durante el otoño de 2010 y gran parte del 2011 trabajé en un restaurante español. Por alguna extraña razón, a pesar de no ser la especialidad, preparábamos pizzas y curiosamente se convirtieron en el éxito del lugar. En mi estadía en ese lugar preparaba un aproximado de cinco pizzas al día, lo que da un total de mil doscientas a mil trescientas pizzas en diez meses, o sea, muchísimas. El verano del año pasado tuve la oportunidad de conocer Italia y llegué hasta el sur, a Nápoles, ciudad en la que la pizza vio la luz y quedé estupefacto al probar las originales. Unas masas tan delgadas y finas que parecían crepas, la pizza margarita (margherita) es la especialidad en este lugar, se enrollan y se comen con la mano, asemejando un taco gigante e italiano.
Para esta segunda edición de “el chiste es cocinar” decidí que sería buena idea ensuciarnos las manos. Hacer un batidero con la harina y preparar unas buenas pizzas caseras, para la margarita no usamos nada más que albahaca, queso mozarella y jitomate rebanado. Siéntase usted libre de escoger los ingredientes de su agrado. Aquí las instrucciones:

Dificultad:

Media, pero no que cunda el pánico.

Ingredientes:

Para la masa (2 a 3 personas)

– 250 gr. de harina

– 5 gr. de levadura

– 1 pizca de sal

– agua

– aceite de oliva

Para la salsa

– 5 jitomates

– 1/2 cebolla

– albahaca

– sal

– aceite de oliva

Para la cobertura, o sea, lo que lleva la margarita encima

– quesito mozarella en rodajas

– quesito mozarella rallado

– albahaca

– jitomate rebanado

Preparación:

1.- Hacer una cuenca con la harina y mezclar bien bien todos los ingredientes sólidos de la masa.

2.- Verter agua poco a poco e ir amasando para integrar aire hasta que se nos despegue de las manos y de la mesa.

3.- Dejar que la levadura haga de las suyas y que la masa fermente.

4.- Mientras la masa se dobla en tamaño, rallar los jitomates para obtener la pulpa y picar la cebolla. En una olla verter un poco de aceite de oliva, agregar la cebolla picada y por último el jitomate. Dejar que se reduzca y esperar a que se haya cocido. Agregar un poco de albahaca y rectificar sazón.

5.- Tomar la masa e irle dando forma de pizza con la ayuda de un rodillo, amasar bien hasta que quede del grosor ideal y ponerla sobre una charola.

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6.- Ya con la masa en la charola, servir un poco de salsa de jitomate, agregar el queso mozarella rallado y en rodajas, por último el jitomate fileteado.

7.- Hornear a 250°C hasta que quede crujiente y por último agregar la albahaca.

8.- Tener cuidado con el horno. No queremos accidentes.

9.- Disfrutar acompañado de la cerveza de su elección.


El chiste es cocinar, vol. I, “Risotto con flor de calabaza y queso de cabra”

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Hace un par de semanas me vino a la mente la idea de juntarme a cocinar con mis amigos. Crear una especie de secta culinaria en donde nos rijamos bajo una sola premisa; “el chiste es cocinar”. Adoptar la frase como ideología, llevarla a cabo y en una de esas generar conciencia y un movimiento pro slow-food. Ésto se crea a partir de las ganas de probarle al mundo que no por ser jóvenes y bellos, las reuniones consisten en comer cochinadas, jugar FIFA y tomar cerveza sino que pueden girar en torno a cocinar algo digno, comer como Dios manda, jugar FIFA y claro, tomar cerveza.

El menú de esta primera edición de “El chiste es cocinar” consistió en un risotto de flor de calabaza con queso de cabra. La idea original del platillo me vino a la mente después de que una amiga me platicó las maravillas detrás de una pizza con los mismos ingredientes, sonaba exquisito y decidí adaptarlo a algo tan cotidiano como el arroz.

Cabe mencionar que tuvimos un par de dificultades para culminar la obra, pero después de una simpática mudanza de cocina (con tablas, cuchillos, sartenes calientes y demás en mano), el resultado fue el siguiente:

Risotto de flor de calabaza con queso de cabra

Dificultad:

Nada del otro mundo siempre y cuando seamos pacientes

Ingredientes:

Para 5 personas

– 500 gr. de arroz arbóreo (igual se puede hacer con el normalito que todos tenemos en nuestras alacenas)

– 1/2 cebolla

– 2 dientes de ajo

– 2 manojos de flor de calabaza

– 250 gr. de queso de cabra

– 100 gr. de queso parmesano

– mantequilla

– caldo de pollo

– vino blanco (de brick, o sea, del barato)

– sal y pimienta

Preparación:

1.- Picar finamente la cebolla y el ajo.

2.- Acitronar la mitad de la cebolla con 1 y medio manojo de flor de calabaza. Filetear la otra mitad del manojo para asuntos de decoración.

3.- Licuar con un poco de caldo hasta que quede hecho puré y reservar.

4.-  Acitronar la otra mitad de la cebolla con la mantequilla y agregar el arroz. No dejar de remover.

5.- Verter un poco de vino blanco y dejar que evapore. Una vez evaporado el vino, agregar el puré de flor de calabaza y después, poco a poco el caldo sin dejar de mover bien bien hasta el fondo de la olla.

6.- Una vez que el arroz tenga esa consistencia tierna que tanto nos gusta, agregar el queso de cabra y el parmesano. Remover y servir inmediatamente.