Oaxaca de Juárez, Oax.

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Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar Oaxaca, fui a la Feria Internacional del Mezcal para ser exacto, y lo que pintaba para ser un fin de semana lleno de fiesta y desenfrene se convirtió en una de las salidas más enriquecedoras y satisfactorias que he tenido. En tan sólo 3 días me di a la labor de cocinar, comer y caminar, caminar, y caminar por las calles del centro de la ciudad  hasta que mis pies pidieran clemencia, y todo esto para reafirmar la idea que siempre he sostenido: Oaxaca es uno de los lugares más interesantes que he pisado. La primera vez que visité este estado tenía alrededor de 15 años y debido a mi insolente pubertad, mi atención se desviaba hacia situaciones que para nada eran de importancia estando en un lugar tan inmenso, en todos los sentidos, como lo es éste.

DSC05312Oaxaca de Juárez, la capital del estado, es una ciudad sui géneris por excelencia; llena de folklore, arte urbano y popular, y mucho, muchísimo ruido. En mis días allá presencié una boda típica oaxaqueña y bastó con ver el guateque que se organizó para despedir a la pareja en cuestión a orillas de Santo Domingo para poder llegar a esta conclusión. Lo interesante es que todos y cada uno de los factores que dan como resultado a esta ciudad son propios de la región y eso es algo que hay que admirar.

El valor agregado que tiene el estado y quizás de lo más representativo es su gastronomía. Oaxaca cuenta con una de las diversidades culinarias más grandes y con mejor sazón de todo el país. En su acervo encontramos vivas muchas de nuestras tradiciones prehispánicas, tal es el uso de los gusanos en el mezcal, los chapulines como botana o el tejate como bebida típica preparada con maíz y cacao. A toda esta tradición se suman platillos que por sus colores, olores y sabores son estandartes de la gastronomía mexicana y basta poner como ejemplos el mole negro, las tlayudas o los tamales para darnos una idea de la grandeza de su cocina.

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tlayuda

Oaxaca cuenta también, con ingredientes regionales que por su producción y consumo local, son piezas fundamentales en sus recetas; los guajes, la hoja santa, el chepiche, los chiles y diversos quesos que producen son sólo algunos de ellos.

El estado de Oaxaca es uno de los que guarda la mayor cantidad de misterios de todo el país. Basta con ir y salir un poco de la capital, voltear a los alrededores y echar un vistazo a las montañas cubiertas de neblina que a la vista son inofensivas. La idea es adentrarse a esas montañas, a cada uno de los pueblos que esconden los quinientos setenta municipios que comprenden el estado y ensamblar la historia con la tradición y la tierra para tratar de entender todo lo que Oaxaca significa.


Bernal, Qro.

Nací en la capital. En el Distrito Federal. En la ciudad más grande del mundo. En la que probar bocado es un acto de supervivencia más que de satisfacción. Con los años aprendí a disfrutar de los ingredientes, las bondades del buen comer y la importancia del acto. Llevo años radicando en Querétaro y como diría cierta publicidad por ahí, realmente somos afortunados al vivir en un estado como este en el que aún podemos gozar de cierta “calidad de vida”. Hay que aprovechar esas circunstancias para salir de las comodidades de la ciudad y conocer, por medio de la comida, todos los rincones del país.

bernal

San Sebastián Bernal es un pueblo ubicado en el municipio de Ezequiel Montes. Es mundialmente conocido por ser poseedor del tercer monolito más grande del mundo y desde el 2006 se le otorgó el título de Pueblo Mágico. Además de calles adoquinadas, edificios de la Colonia y la piedra enorme, en Bernal también encontramos gastronomía. Desde los típicos paraderos a mitad de la carretera hasta restaurantes de cocinas internacionales, el camino a Bernal y el pueblo mismo tienen una oferta culinaria digna de fanfarrias. De los “changarros” camineros más populares está el de los Hermanos Padilla, característico por el asadero de elotes afuera del local y por sus gorditas, éstas van rellenas de algún guiso y servidas con crema, queso, nopales y lechuga. Para concluir y endulzar la comilona hay panes de piloncillo caseros que cumplen perfectamente bien su función postrera. Kilómetros más adelante están Las Vías, o mejor conocido como “el de la carpa azul”. Este paradero, que ha sido dirigido por Don Vicente desde su apertura hace 5 años cuenta con tal cantidad de guisos que saciaría hasta al más melindroso. Si uno va por la mañana alcanza una taza del café de olla que prepara Don Vicente, en sus palabras, con puro amor.

elotes - hnos. padilla

gordita - hnos. padilla

 

 

 

 

 

 

Ya en Bernal, caminados y hambrientos, la parada obligatoria es en el Mercado de Comida para más gorditas, micheladas y garnachas. O para cambiar de aires está Piave, un restaurante italiano famoso por sus pizzas que ya tiene unos buenos años en el pueblo y es bastante recurrido. Las recomendaciones, definitivamente, son la de mariscos o la de cuatro quesos.

pizza - piave

Bernal es tan sólo un pueblo en uno de los 18 municipios que hay en Querétaro. Viajar y descubrir el estado es sinónimo de aventura e historia; la comida es un nexo más de esa afinidad entre lo que fuimos, lo que somos y nuestra tierra. Recorramos el país en busca de todos esos secretos y sabores, y mediante ellos ese sentido de identidad que muchos andan buscando.


Ensenada, B.C.

La mejor manera de conocer y entender un lugar es por medio de su comida. Al mismo tiempo, no existe mejor manera de conocerse y realmente entenderse a uno mismo que viajando. Lo bueno viene cuando estas dos circunstancias se mezclan y desembocan en destinos tan alucinantes como Ensenada.

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Mi aventura comenzó un jueves por la noche, después de horas de avión y autobuses llegué a este lugar en el que el frío se hacía mucho más presente de lo que tenía en mente. Ensenada es una ciudad ubicada en el estado de Baja California, en la costa del Pacífico y a 2 horas de la frontera con los Estados Unidos de América. Es una ciudad que por su lejanía al centro del país permaneció deshabitada durante los 1600’s y 1700’s. Aunque cuenta con algunas misiones, no existe un centro histórico ni vestigios de edificios de la Colonia. Sus calles están trazadas a imagen y semejanza de cualquier pueblo californiano de nuestro vecino del norte. Cuenta con características de clima y de suelo que ningún otro lugar conoce y es poseedora de una riqueza gastronómica envidiable y por si fuera poco, es la región vitivinícola más importante del país.

Cabe mencionar que la gastronomía de Ensenada está basada principalmente en pescados y mariscos, esto se vuelve evidente al caminar por sus calles y contar la cantidad de puestos de street food que ofrecen desde burritos de carne asada hasta tostadas, quesadillas y tacos de pescado y camarón capeados acompañados de col, crema y salsa, y fue justamente en uno de ellos en los que tuve una de las experiencias más satisfactorias de todo el viaje. Una mañana, mientras caminaba por la calle Primera me acerqué a un carrito que ofrecía tostadas de diversos mariscos, a la vista era un carrito de comida callejera más, sin pretensión alguna. Se trataba de La Guerrerense, un humilde puestito en el DSC05112que Doña Sabina Bandera González se ha encargado durante años de servir los productos de mar más frescos y coloridos de la zona. Su carrito ha sido protagonista en miles de programas de televisión y ha sido visitado por un sinfín de personajes del gremio de la talla de Anthony Bourdain así como políticos y celebridades, también ha sido nominado y ganador en diversos concursos internacionales de comida callejera. Después de probar el erizo, las almejas, el pepino de mar, el pulpo y la deliciosa salsa de cacahuate supe que nada volvería a ser igual.

A la mañana siguiente me encontré con Hugo D’Acosta en una pequeña cafetería cerca de mi hotel. Con toda la templanza que sólo la tierra y el campo pueden brindar comenzó su charla y DSC05140emprendimos nuestro camino rumbo al valle, en donde ocurre la magia. Hugo no es nada más un enólogo, existe un antes y un después de él en la escena vinícola nacional. Se ha encargado de producir caldos de gran calidad y con mucha creatividad en sus etiquetas así como de posicionar los vinos bajacalifornianos y al fundar la Estación de Oficios El Porvenir (mejor conocida como “La Escuelita”), impulsar la elaboración de diversos productos aprovechando al máximo las características de la región. Desayunamos en un restaurante a la mitad del valle, rodeados de montañas, olivos y viñedos. Recorrimos el valle, hablamos de vino, de Ensenada y de su comida, de la comida en general, de la importancia de rescatar a México en asuntos gastroculturales, de la falta de identidad, de malinchismo, de la tierra, de uvas y de la vida en general. Una plática enriquecedora, en toda la extensión de la palabra.

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Para cerrar con broche de oro mi fin de semana en tierra bajacaliforniana, el domingo tuve la oportunidad de asistir a uno de los tantos festivales culinarios que esta ciudad organiza. Una degustación de productos del mar en el que se reúnen todos los productores de vino con restauranteros, cocineros y demás sibaritas amantes del buen comer.  Un ambiente digno de envidiar en donde todos son amigos y no existen rivalidades aparentes, están ahí por el vino y por la comida, nada más. Esa es parte de la magia que encierra este lugar, la localidad en todos sus eventos y la falta de turismo en cantidades industriales hacen que valga la pena pararse por ahí. 

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Aunque Ensenada es pequeña en extensión, es enorme en cuanto a cultura, comida, clima, paisajes y calidad de gente se trata. Un destino digno de tener los reflectores y la atención del mundo encima. No falta mucho.


Real de Catorce, S.L.P.

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“A donde fueres, haz lo que vieres”; con esta premisa en la cabeza emprendimos camino rumbo a San Luis Potosí, nuestro destino específico era Real de Catorce y a decir verdad, conforme avanzábamos crecía la expectativa. Una expectativa que cubría intereses diversos y al mismo tiempo uno en particular, descubrir cosas nuevas y de paso a nosotros mismos.

Real de Catorce es un pueblo fantasma ubicado en el corazón de la Sierra de Catorce. Un pueblo minero del cual no quedan más que ruinas y memorias de lo que alguna vez fue, comerciantes ambulantes y turistas que se regocijan entre callejones y empedrados. Según nos contaba Don Juan, nuestro guía, mientras cabalgábamos esquivando baches y cactus en un escenario como sacado de alguna historia de Billy the Kid, la zona fue ocupada por los españoles por allá de 1700’s, doscientos años después de la llegada de Hernán Cortés a nuestro querido país. Durante mucho tiempo fue habitado por hacendados que explotaban a la población local para la extracción de la plata que abunda en estos terrenos y que actualmente no tiene dueño, aunque una empresa canadiense tiene la mira puesta en estas minas lo cual me parece absurdo… bien dicen por ahí que la tierra es de quien la trabaja.

Durante el recorrido aprovechamos para preguntarle a Don Juan cuál era la comida típica de Real de Catorce y como buen catorceño desde la cuna, nos recomendó un par de sitios y platillos que teníamos que probar; entre ellos las famosas enchiladas mineras, las gorditas y los tacos de diversos guisos, los destacados fueron el chicharrón en salsa roja y los nopales.

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El valor agregado de estos manjares fue la tortilla de harina hecha a mano y la salsa molcajeteada. Las enchiladas mineras, aunque originarias de Guanajuato, es un platillo que se sirve mucho en esta zona. Cuenta la leyenda que era lo que las mujeres y amas de casa dejaban a las afueras de las minas para sus hambrientos y chambeadores esposos. Por los ingredientes que las conforman resulta evidente la situación tanto económica como social que se vivía en ese entonces; tortillas bañadas en una salsa de chile guajillo, rellenas de queso y cubiertas con papa y zanahoria frita. Nada de carne, nada de lujos y es aquí en donde entra el gastrónomo a decir que no existe comida más rica y con más sazón que la que se cocina con humildad y sin tanta pomposidad.

tortilla

Viajar por México es rodearse de paisajes, artesanías, platillos, colores, olores y texturas. De ahora en adelante sal, vive, conoce y a donde fueres, haz y come lo que vieres. Es lo mejor. Es la única manera.